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¿CÓMO AFECTA EL ALCOHOLISMO?


¿CÓMO AFECTA EL ALCOHOLISMO?



El alcoholismo es una enfermedad de la familia. El hecho de beber compulsivamente afecta al alcohólico y al mundo que lo rodea: amistades, empleo, hijos, padres, novia, matrimonio... todos sufren los efectos del alcoholismo. Los que quedan más profundamente afectados son los que están más en contacto directo con el alcohólico y los que se preocupan más por él quedan literalmente embrollados por el comportamiento de éste. Reaccionan ante el comportamiento del alcohólico.

Tratan de controlar la bebida de éste, pero ven que hacerlo está fuera de su alcance. Se avergüenzan de las escenas que el alcohólico hace en público, pero en privado esta vergüenza se convierte en acusación. No tardarán en sentirse culpables, conllevando las heridas, temores y culpa del alcohólico.

Aún con buenas intenciones, comienzan a contar el número de tragos del alcohólico. Vacían licores costosos en el fregadero, registran la casa buscando botellas escondidas, oyen hasta el sonido del sacacorchos. Todo su pensamiento se concentra en lo que hace el alcohólico, en lo que no hace, y en lo que podría hacerse para que deje de beber.

... Esta es su obsesión.

Es muy doloroso contemplar de qué forma un ser humano se va matando lentamente con el alcohol. Y aunque el alcohólico no parece preocuparse por las cuentas que hay que pagar, su empleo, los hijos y su propia salud, la gente que lo rodea sí empieza a preocuparse. Cometen el error de encubrirlo. Y le arreglan todo: lo excusan, mienten, tratando de enmendar relaciones que se habían echado a perder, y su preocupación va en aumento.
...Esta es su angustia.

Tarde o temprano, el comportamiento del alcohólico hace que otros se enojen. Se dan cuenta de que el alcohólico descuida sus responsabilidades, que les está mintiendo y que está aprovechándose de ellos. Han empezado a imaginarse que el alcohólico no los quiere y desean tomar revancha castigándolo para que sufra las heridas y frustraciones causadas por su beber incontrolable.

...Esta es su ira.

Los más allegados al alcohólico empiezan a fingir. Aceptan promesas, creen que el problema ha desaparecido cada vez que hay un periodo de sobriedad. Y aunque el sentido común les dice que hay algo que no anda bien respecto a la bebida y comportamiento del alcohólico, aún siguen ocultando sus sentimientos y pensamientos.
...Esta es su negación.

Quizá el peor daño que sufren los que han vivido con un alcohólico es el pensamiento persistente y tenaz de que la culpa es de ellos: no han estado a la altura de las circunstancias, no son lo suficientemente atractivos, no poseen la inteligencia suficiente para haber resuelto el problema de su ser querido. Y lo atribuyen a algo que hicieron o dejaron de hacer.
...Esto es su sentimiento de culpabilidad.



Los que hemos acudido a Al-Anon estábamos desesperados, éramos incapaces de pensar en una posibilidad de cambio, incapaces de seguir adelante. Nos sentíamos defraudados por nuestro ser querido, abrumados de responsabilidades, sentíamos que a nadie le hacíamos falta, que nadie nos quería, que estábamos solos. Aunque están también los arrogantes, presumidos, santurrones y dominantes; pero todos venimos porque lo deseamos, porque necesitamos ayuda.

No importa qué nos ha impulsado a acudir a Al-Anon: el comportamiento de un amigo alcohólico, de un hijo, hermano o hermana, o un pariente alcohólico, pronto nos damos cuenta que tenemos que cambiar nuestra forma de pensar antes de poder abordar con éxito un nuevo método para resolver el problema de la vida..

En Al-Anon aprendemos a enfrentarnos a nuestra obsesión, nuestra angustia, nuestra ira, nuestra negación y nuestro sentimiento de culpabilidad. Por medio de la hermandad aligeramos nuestras cargas emocionales, al compartir nuestra experiencia, fortaleza y esperanza con los demás. Poco a poco, en nuestras sesiones podemos darnos cuenta de que muchas de nuestras molestias provienen de nuestra actitud. Tratamos de cambiar de actitud, de aprender a tener responsabilidad hacia nosotros mismos, y de descubrir sentimientos de autoestima, amor y crecimiento espiritual. Dejamos de insistir en el alcohólico y lo hacemos en lo que sí tenemos potestad:

En nuestra propia vida.

Mayores informes en los grupos Al anon AMANECER (AL-ANON)
Domicilio: AV.SIERVO DE LA NACIÓN # 63, colonia: AGUSTIN ARRIAGA RIVERA
C.P.: 58190, municipio: MORELIA. Lun, Mie, Vie 6 pm.

O también en APRENDIENDO A AMAR (AL-ANON)
Domicilio: VICENTE BERISTAIN # 53-C, colonia: AGUSTIN ARRIAGA RIVERA
C.P.: 58190, municipio: MORELIA. LUN.MIE.VIE.10:30 AM.



LOS HIJOS DE PADRES ALCOHOLICOS


LOS HIJOS DE PADRES ALCOHOLICOS

Por lo menos siete millones de niños tienen padres alcohólicos. Los psiquiatras de niños y adolescentes saben que estos niños corren mayor riesgo de tener problemas emocionales que los niños cuyos padres no son alcohólicos. El alcoholismo es común en las familias, y los hijos de alcohólicos tienen cuatro veces mayor probabilidad que otros niños de convertirse en alcohólicos.

Un niño en esa familia puede tener una gran variedad de problemas:




  • Culpabilidad: El niño puede creer que es la causa de que su padre o su madre abuse de la bebida.

  • Ansiedad: El niño puede estar constantemente preocupado sobre la situación en su hogar. Puede temer que el padre alcohólico se enferme o se hiera, y puede también temer las peleas y la violencia entre sus padres.

  • Vergüenza: Los padres pueden transmitirle al niño el mensaje de que hay un terrible secreto en el hogar. El niño que está avergonzado no invita sus amigos a la casa y teme pedir ayuda a otros.
  • Incapacidad de hacer amigos: Como el niño ha sido decepcionado tantas veces por el padre que bebe, no se atreve a confiar en otros.

  • Confusión: El padre alcohólico cambia de momento, va de ser amable a ser violento sin ninguna relación con el comportamiento del niño. Una rutina regular diaria, tan importante para el niño, no existe en su casa porque las horas de las comidas y de acostarse cambian constantemente.

  • Ira: El niño siente ira y rabia contra el padre alcohólico porque bebe tanto y suele estar enojado también con el padre que no es alcohólico porque no le da apoyo o lo protege.

  • Depresión: El niño se siente solo e incapaz de poder hacer algo para cambiar la situación.

Aunque el niño trata de mantener el alcoholismo de su papá o su mamá en secreto, sus maestros, parientes, otros adultos o sus amigos pueden darse cuenta de que algo está mal. Los psiquiatras de niños y adolescentes indican que los siguientes comportamientos pueden ser síntomas de un problema de alcohol en el hogar:


  • Fracaso en la escuela y ausencias frecuentes;
  • Falta de amigos, retraimiento de los compañeros de clase;
  • Comportamiento delincuente, como el robar y la conducta violenta;
  • Quejas frecuentes de problemas físicos, como dolores de cabeza o de estómago;
  • Abuso de bebidas alcohólicas o drogas; o
  • Agresión contra otros muchachos.

Algunos hijos de alcohólicos tratan de actuar como "padres" responsables de la familia y entre sus amigos. Tratan de hacerle frente al alcoholismo convirtiéndose en personas controladas, que tienen mucho éxito en la escuela, pero que viven emocionalmente aislados de otros niños y maestros. Sus problemas emocionales no son aparentes hasta que llegan a ser adultos.



No importa si sus padres están en tratamiento o no, estos niños y adolescentes pueden beneficiarse de programas educativos y grupos de ayuda mutua organizados para los hijos de alcohólicos por Al-Anon y Alateen. La ayuda profesional, mientras más temprano se ofrezca, mejor es ya que es muy importante el prevenir problemas más serios para el niño, inclusive el alcoholismo. Los psiquiatras de niños y adolescentes ayudan a estos niños con sus problemas personales y también los ayudan a entender que no son responsables por los problemas de sus padres.


El programa de tratamiento puede incluir la terapia de grupo con jóvenes en la misma situación, lo cual reduce el aislamiento que sienten los hijos de alcohólicos. El psiquiatra de niños y adolescentes trabaja a menudo con toda la familia, particularmente cuando el padre alcohólico ha dejado de tomar, para así desarrollar formas saludables de relacionarse entre los miembros de la familia.